lunes, 2 de mayo de 2016

Rosa de Alejandría

Como ya viene siendo costumbre desde hace ocho años, llegando el día 1 de Mayo,  la señorial localidad de Jerez de los Caballeros, celebra su Ruta Templaria.  Organizada por el Club de Senderismo Xerez y en colaboración con el Excmo Ayto de Jerez de los Caballeros, se encuentra inscrita en el Circuito "Camina Extremadura 2016".

La ruta, que discurre por los términos de Jerez, Valle de Matamoros y Valle de Santa Ana, nos ofrece la posibilidad de disfrutar de la dehesa extremeña en estado puro.

El punto de salida era el Parque de Santa Lucía, desde donde se obtienen unas magníficas vistas de la comarca.















Tras recoger las acreditaciones,  tuvimos tiempo de tomar un café en el kiosko del parque y todo el que quiso, pudo probar perrunillas cortersía de la organización. 

A las 9 y poco comenzamos a caminar y al igual que en otras ocasiones, los primeros kilómetros se realizaron por tramo urbano, gran acierto de los organizadores, pues es un placer pasear por las calles de esta bella localidad y de igual forma, este paseo sirve de promoción turística

Iglesia de San Miguel



Iglesia de San Bartolomé

Panorámica de la localidad con sus principales torres


Tras pasar por la zona del recinto ferial, donde en breve tendrá lugar la populosa Feria del Jamón,  giramos a la izquierda, cruzamos la carretera y dejamos atrás el tramo urbano, para adentrarnos en la dehesa. 





Como cualquier otra actividad deportiva, una ruta senderista  puede quedarse en eso, una forma de hacer ejercicio, pasar un buen día y desconectar de la rutina. Sin embargo, como todo en la vida, hay un factor clave que hace que una actividad se convierta en especial.... En mi opinión, ese elemento clave es el factor humano. Aparte de practicar deporte, el ritmo de una ruta senderista propicia la charla de forma distendida, lo cual favorece que puedas conocer a otras personas, compartir conocimientos, experiencias..... Por ello, aunque ya hayas hecho una determinada ruta en anteriores ocasiones, cada vez es diferente, en función de las personas con las que compartes la experiencia.

En este caso, gracias a los conocimientos de Manuela, hemos podido disfrutar de la contemplación de la Rosa de Alejandría o Rosa de los Montes. Se trata de un pequeño detalle, pero que en mi caso ha hecho que esta ruta haya tenido un valor mayor del que me esperaba.
La Rosa de Alejandría es  especie a la que se atribuyen desde la antigüedad, propiedades medicinales y que actualmente se encuentra en claro retroceso, por ello debemos protegerla. 











De los 26 kilómetros de ruta, calificada con dificultad media-alta, podemos destacar la larga y exigente subida al  Valle de Matamoros, donde una vez alcanzada la cima, se podían divisar puntos tan diversos y lejanos como el castillo de Salvatierra de los Barros o la torre de la cementera de Alconera. También hemos podido comprobar que este pueblo cuenta con una flora diferente al  que existe en el resto de la ruta, por lo que hemos deducido que por su sitación geográfica, el Valle debe contar con un microclima especial. 







El recorrido ha estado salpicado de constantes subidas y bajadas,  casi siempre acompañadas de magníficas estampas de la dehesa, a la que le ha beneficiado enormemente las generosas lluvias del mes de Abril. 






























También es destacable el lugar donde estaba ubicado el segundo avituallamiento.






La fiera entre rosas






En conclusión, ruta de las buenas, exigente, completa y bonita. Totalmente recomendable. Espero regresar en sucesivas ocasiones. 


Enhorabuena a los organizadores por el trabajo realizado.


Hasta la próxima.