lunes, 22 de junio de 2015

Sierra de Gredos. Ruta para el Recuerdo.

Este fin de semana  he podido disfrutar de una de las más inolvidables rutas senderistas que ha realizado hasta la fecha: Ruta por la Sierra de Gredos. 

Un extraordinario grupo de amig@s nos hemos armado de valor y siendo dirigidos por el incombustible jefe de cuadrilla, Sergio Cuevas, nos hemos adentrado en las entrañas del Sistema Central para vivir una experiencia que tardaremos en olvidar. 

Salida  el Sábado, a las 6 de la mañana, desde el Paseo del Cristo de Ribera y nos dirigimos sin más demora hacia nuestro destino. Dos vueltas de  rotonda...... y llegamos a la capital del Jerte, donde hacemos una parada  para desayunar y tras ello, encarar el último tramo del camino (Béjar, dos vueltas más a otra rotonda, jajjaja,  El Barco de Ávila y llegada a Hoyos del Espino, donde tendríamos la base de operaciones) 

Con todo, a las 11 iniciamos la marcha desde la Plataforma de Gredos, a 1.750 metros de altitud. (Se trata del último punto donde se puede acceder con coche)

Vistas desde la Plataforma

Momentos previos al inicio


Iniciamos el ascenso por la senda empedrada que se dirige a la Laguna Grande, que dista aproximadamente  2 horas y media de la Plataforma (si hay algo que hemos aprendido durante esta experiencia, es medir la ruta en tiempo, no en kilómetros) pero a los pocos minutos, Sergio nos indica que hemos de tomar una vereda que sale a nuestra izquierda,  lo cual  va a hacer que vivamos una experiencia totalmente diferente a lo que hacen la gran mayoría de senderistas. 









Tomamos rápidamente contacto visual con el refugio de Reguero Llano,  a 1.900 metros de altitud (hay que tener en cuenta que esta zona en invierno está completamente nevada y este tipo de edificios son totalmente necesarios, por lo que existen varios por la zona)

Al poco tiempo nos encontramos con nuestro primer ascenso: Alto de Candeleda, donde comprobando las vistas a las que teníamos acceso, empezábamos a ser conscientes que esta ruta no iba a ser una ruta cualquiera.  Desde este punto se pueden ver perfectamente Los Galayos (conjunto de agujas graníticas de entre 2.000 y 2.200 metros muy famosas entre los escaladores)  


Alto de Candeleda






Los Galayos al fondo


Comenzamos a divisar las primeras cabras montesas, típicas de la Sierra de Gredos. 


La ruta en todo momento la hemos hecho a un ritmo muy agradable, con numerosas paradas en las que hemos aprovechado para reponer fuerzas y para realizar numerosas fotografías. 


Continuamos nuestro viaje ascendente,  pasamos por el  Refugio del Rey y  atravesamos una zona de manantiales.  Las cabras, que en un primer momento veíamos en la distancia, comienzan a aparecer por doquier, estando totalmente mimetizadas con el entorno (¡¡qué buenas expresiones nos salen cuando estamos en las alturas......¡¡) 





Vistas impresionantes 


Nos observaban expectantes

Los Galayos

Piornos. Arbustos típicos de la zona


Refugio del Rey




Tras una estampida de cabras montesas asustadas por el sonido de una avioneta, seguimos ascendiendo para dirigirnos a nuestro objetivo: El Morezón. 





Atravesamos un espacio que más bien parecía un paraje lunar. Al poco tiempo, comenzamos el ascenso  propiamente dicho al pico situado a 2.389 metros de altitud. 







Coronamos el Morezón¡¡¡¡¡ y para que quede constancia, nada mejor que fotografiarnos con la bandera de nuestra tiera (detalle que no tiene precio, de nuestro compañero Espino) 



Foto de Sergio Cuevas




Foto de Manuela Sánchez


 El ascenso en sí, no es muy duro, además, con las vistas que tenemos cuando alcanzamos cima,  rápidamente se nos pasa el cansancio. Desde este punto tenemos una visión completa del Circo de Gredos (un circo glaciar es una cuenca circular formada por paredes escarpadas)  con los puntos más emblemáticos, encabezados por el Almanzor (2.592 metros) y la Galana. 

El conjunto visual es totalmente impresionante

Al fondo de todo, vemos la Laguna Grande, el refugio de Elola  y pequeños  puntos, que son las personas que están haciendo la ruta  desde la Plataforma. 

Aprovechamos que estamos solos en la cima y decidimos realizar la comida fuerte de la jornada, pues era fundamental reponer fuerzas. 


Circo de Gredos con el Almanzor al fondo




La Laguna Grande y el Refugio 



Tras unas últimas vistas al Circo, comenzamos el descenso (por la cara opuesta a la que hemos encarado para  realizar el ascenso) con el objetivo de alcanzar la senda de la Laguna Grande y poder llegar al Refugio de Elola. Éste fue el tramo más duro de toda la jornada, pues tenemos que ir constantemente frenando, con el consiguiente cansancio en las piernas, así mismo, en varios momentos no estamos seguros que el recorrido indicado por hitos realizados por otros senderistas, sea la mejor opción para realizar la bajada, por lo que tuvimos que buscar tramos alternativos. 


La senda que se ve a la izquierda era nuestro siguiente objetivo


Tras armarnos de paciencia y echándole todas las ganas e ilusión posible (refrescándonos con el agua cristalina que discurría sierra abajo) logramos alcanzar el camino que nos llevó al Refugio de Elola, donde paramos para reponer suministro de agua y retomar las fuerzas necesarias para encarar el camino de regreso, no sin antes, pararnos para echar otro puñado de fotos, pues el entorno lo merece. 



Laguna Grande


Junto al Refugio de Elola

Escaladores


Iniciamos camino de regreso, por la ruta oficial hasta la Plataforma de Gredos, con una duración aproximada de 2 horas y media. (aunque es muy fácil resumirlo con una breve frase, con las exiguas fuerzas que nos quedaban, también tuvo su grado de dificultad)












Sobre las 9 de la tarde-noche, logramos llegar al aparcamiento, rendidos por el cansancio, pero orgullosos por el gran esfuerzo realizado. 


Seguidamente, llegamos a nuestro punto base, Hotel Los Galayos, en Hoyos del Espino, donde deseosos de recuperar fuerzas, nos tomamos unas refrescantes cervezas junto con raciones típicas de la zona. Debido al cansancio acumulado y al efecto de las cervecitas, las risas no tardaron en aparecer y de hecho, no nos abandonaron hasta que decidimos irnos a dormir. Noche para recordar. 



Ya el Domingo, debido al enorme derroche de energía del día anterior, decidimos hacer un tramo pequeño de la ruta al Puerto  del Pico, donde aparte de ver La Chorrera (lugar muy utilizado para el baño en época de verano) nos encontramos con la grata sorpresar de cruzarnos con un grupo de ganaderos  trashumantes, que casualidades del destino, regresaban a su tierra, tras haber pasado el invierno en Extremadura.   


Foto de Manuela Sánchez

Foto de Manuela Sánchez

Zona de la Chorrera



En medio de la trashumancia....




En conjunto,  puedo decir con total rotundidad, que se trata de la ruta más exigente que he hecho hasta ahora. He sufrido y he disfrutado a partes iguales, lo cual hace más grande, si cabe,  la experiencia. 

No quiero terminar esta entrada, sin dar las gracias a Sergio, por lo bien que lo ha organizado todo y por compartir sus conocimientos y experiencia con nosotros. Así mismo, quiero agradeder a tod@s los compañeros de ruta, pues dentro de lo heterogéneo del grupo, hemos sabido comportarnos y adaptarnos los unos a los otros, para hacer todo mucho más fácil y poder disfrutar de una grandísima experiencia. Saludos también para nuestra farmaceútica particular, Maru, por su buen humor y por su hospitalidad. 

Sin duda ha sido una Ruta para el Recuerdo.