martes, 29 de julio de 2014

Camino de Santiago



   Durante este mes de Julio, he realizado en compañía de un grupo de peregrinos, un tramo del Camino de Santiago. En concreto, el Camino Portugués, partiendo desde la localidad gallega de Tui, justo en el punto que separa España de Portugal, atravesando para ello el río Miño.


Símbolos del Camino

   

  
Iniciamos el Camino

   Prefiero no aportar muchos datos técnicos, porque por un lado, no he estado muy pendiente de los mismos, ya que el sentido que le quise dar a esta experiencia no era ese precisamente y por otro lado, porque existen páginas en internet  donde explican, de manera pormenorizada, todos los aspectos técnicos de este tramo del Camino. A tales efectos, os dejo un enlace que creo es muy completo y os puede ayudar a planificar perfectamente vuestra ruta en el caso que queráis hacerla. 


   No obstante, voy a hacer un pequeño resumen y destacaré los aspectos que más me han llamado la atención o que han despertado mi curiosidad, de cada una de las etapas y poblaciones que hemos visitado.  
   Han sido 6 etapas en las que de media hemos recorrido unos 20 kilómetros aproximadamente.

Las etapas se distribuyeron de la siguiente forma:

-Tui  -  Porriño
   De esta primera etapa me llamó especialmente la atención ver  amanecer mientras cruzábamos el río Miño, justo al comenzar la jornada.  

Amanecer sobre el Miño


   
   Destacar por otro lado, que la localidad de Tui tiene una catedral con una portada muy interesante (no suelo ser muy ducho en estos temas, pero gracias a compañer@s de viaje entendidos en la materia pude apreciar aspectos muy curiosos) 


Imagen peculiar de una Virgen embarazada

Reloj de sol

   En esta etapa, hay que estar muy atentos en su tramo final, a fin de evitar pasar por un polígono industrial. Hay un tramo alternativo, que atraviesa muy bellos parajes, pero los intereses económicos de ciertos restaurantes, hacen que haya cierta confusión en la señalización, que origina que muchos peregrinos crucen un tramo nada agradable, que atraviesa un polígono industrial (en el enlace que he dejado más arriba, se explica perfectamente) 

   La comida que tuvimos este día, creo que todos, tardaremos en olvidarla, por lo divertida que fue,  así mismo, la parada que hicimos en mitad del campo, en O´Chiriringo, a tomar café, fue un gran descubrimiento que no dejó indiferente a nadie.

Parada en O´Chiriringo

Con los dueños de Ta-pra


- Porriño - Redondela
  De esta etapa, me quedo con un consejo que nos dieron, pero que no llevamos a la práctica, y es que cuando se hace el peregrinaje en grupo es aconsejable que no todos nos paremos en el mismo sitio a desayunar... ya que al final, se tarda más tiempo en pedir un café que en tomártelo...jejeje. 



Junto a los famosos cruceiros


- Redondela  - Pontevedra
   Durante una parte de esta etapa, pudimos ver muy bellos paisajes con muchas tonalidades verdes mezclados con el azul de las rías gallegas.





    Por otro lado, Pontevedra me pareció una ciudad muy interesante. Sinceramente no conocía nada de ella y me ha sorprendido muy gratamente. La parte antigua consta de numerosas plazas y recovecos donde se conjuga un pasado  muy bien conservado, con  numerosas terrazas, en las que poder degustar platos típicos de la gastronomía gallega. Me gustó mucho el Santuario de la Peregrina y el Santo Cristo Da Boa Viaxe

Pontevedra

Santuario de la Peregrina










- Pontevedra - Caldas de Reis
   No puedes pasar por Caldas sin echarte una foto en el puente sobre el río Umia. Durante el trayecto,  casi al final del mismo, merece también  la pena apartarse unos metros para visitar el Parque Natural Río Barosa. 


Cascadas Paque Natural Rio Barosa


Sobre el río Umia


- Caldas de Reis - Padrón
   Tramo también con muy bellos paisajes, destacando bosques muy frondosos que hay que atravesar. Durante esta jornada pudimos ver cómo muchas feligresas de una parroquia, con motivo de la celebración de la festividad de Santa Marina, estaban adornando, con un manto de flores y otros elementos de origen natural, el suelo que da  entrada a la iglesia.











- Padrón  - Santiago de Compostela
     

No podía faltar la lluvia

   En esta última etapa ya comienzan a sentirse los nervios por la proximidad de Santiago y no sé qué tendrá esta experiencia, pero el hecho es que resulta imposible no emocionarse cuando se accede a la Plaza del Obradoiro, tras haber realizado el esfuerzo de caminar durante los seis días que duró nuestro particular Camino. Destacar, así mismo, que fue una gran sorpresa cuando al entrar a la plaza, todos cantando el himno de Extremadura, nos encontramos con un grupo de jóvenes que rápidamente se unieron a nuestras voces, y es que dio la casualidad que eran paisanos de Mérida que habían llegado unos momentos antes que nosotros.  




En la Plaza del Obradoiro


Caras de satisfacción



Catedral en rehabilitación


El botafumerio en pleno vuelo




Plaza del Obradoiro desde la Catedral




   

   A pesar de estos detalles que he ido destacando de cada etapa, creo que de forma global, la experiencia ha resultado muy gratificante, principalmente por un factor que ahora voy a mencionar:  Según comentan muchos peregrinos con los que he compartido Camino y que ya han realizado varias veces el mismo, cada vez que lo hacen, experimentan sensaciones diferentes  y en cada ocasión, lo viven con igual o más intensidad que la anterior. De igual forma, no es lo mismo hacer el Camino en grupo que en solitario. En este sentido, el hecho de haber realizado el Camino en grupo, desde mi punto de vista, ha aportado una vivencia aún más fuerte, porque ha supuesto un esfuerzo de convivencia, que al final se transformó en una unión muy intensa de personas que, en principio, no teníamos la mayoría nada que ver unos con otros. Éste es, según mi punto de vista, una de las grandezas de esta experiencia.: Compartir el Camino con un grupo de personas con las que entablas una relación muy especial.  
   Me queda, no obstante, el gusanillo de saber qué se experimenta al realizar el peregrinaje en solitario, puesto que considero que en ese caso se potenciará mucho más el conocimiento interno de uno mismo, lo cual, en ciertos momentos también es necesario y gratificante a la vez. 


A modo de resumen, quisiera dejar un par de frases que Julián  (uno de los  compañeros de viaje) nos dijo y que  resumen, de manera concisa,  lo que ha representado este Camino:

- Extraños que amanecen compañeros

- El Camino es el reflejo del "camino" de la vida.




   En resumen, experiencia totalmente gratificante que creo tardaré años en olvidar. Y no descarto que el gusanillo que llevo dentro, se refleje en nuevas visitas al Santo, por cualquiera de los otros Caminos de peregrinaje posibles. 





miércoles, 2 de julio de 2014

La Reina Descalza

      Por fín he terminado de leer La Reina Descalza, el que, hasta la fecha, es el último libro publicado por Ildefonso Falcones, autor entre otros libros  de La Catedral del Mar. 




      En este caso, he de decir que el libro se me ha atragantado en la mitad de la historia, pues aunque el comienzo es interesante, a medida que avanzan las páginas, se me ha hecho un poco cuesta arriba poder continuar con la intriga (no ha sido de esos libros que estás deseando  retomar rápidamente para ver qué pasa en la siguiente página) Que quede claro, que yo tampoco soy un crítico literario, ni aspiro a  ello, ni a nada por el estilo, simplemente doy mi humilde opinión, como un ejercicio de reflexión sobre lo que he leído y por si a alguien le resulta intersante leer estas líneas. 

      En las anteriores obras de Falcones, la verdad es que me enganché mucho más, como  La Mano de Fátima, pero sobre todo con La Catedral del Mar.  Es cierto, que La Reina Descalza es un libro de fácil lectura, no es complicado seguir la trama, pero como digo, le falta algo.. o tal vez le sobran ciertas cosas, que enmarañan la historia o que fuerzan situaciones un tanto rocambolescas, que no aportan nada o que tratan de entrelazar  las diferentes historias que se narran, pero de forma un tanto forzada. Así mismo, y aunque el final también resulta interesante, me ha dado la sensación de que se han desencadenado muy rápidamente los hechos, en relación a lo lenta que ocurre toda la historia durante la mitad del libro. Es como si fueran a ritmos diferentes. 

      Por otro lado, es justo reconocer y destacar, el gran trabajo de documentación que el autor ha tenido que hacer, para ubicar de manera tan clara y con tanto detalle, la historia. Descripción de entornos urbanos (Sevilla y Madrid) así como zonas rurales (nombra en muchas ocasiones poblaciones extremeñas, situadas en sendas muy transitadas desde hace siglos y por las que viajan los personajes de la historia)

     Por último, a título personal y sin aportar muchos detalles, he de decir que este libro se me quedará grabado en la mente, no por su trama, sino por el momento en el que comencé a leerlo y por las situaciones acaecidas en mi vida, durante los primeros capítulos. Al igual que la música, donde una canción se nos queda grabada en la mente, asociada a un evento concreto y cuando volvemos a escucharla, nos evoca ese instante vivido, en este caso, es de las pocas veces que un libro me recuerda, tanto, un momento personal. Supongo que es lo bueno de la literatura, no sólo que la historia leída, te transporta a otro lugar y a otro  momento, sino que también el mismo período de vida que nos envuelve durante su lectura, se une de forma irremediable a las páginas en nuestro recuerdo. 


Bueno, pues nada, a seguir llenando la mente con historias que enriquecen nuestra imaginación.  Ahora estoy con Dispara, yo ya estoy muerto, de Julia Navarro, por lo que éste será el objeto de mi siguiente comentario literario... Por lo pronto,  promete.